Desnudar la Intimidad: La neuquina que crea contenido erótico en internet

Por Katherina Lang y Daniel Font Thomas En un pequeño departamento de Neuquén, una chica se sumerge en un universo donde la intimidad se fusiona con la economía. Conocida en el mundo digital bajo el seudónimo EMME, esta mujer comparte su experiencia como creadora de contenido erótico en plataformas digitales. Su historia es de autodescubrimiento, […]

Por Katherina Lang y Daniel Font Thomas

En un pequeño departamento de Neuquén, una chica se sumerge en un universo donde la intimidad se fusiona con la economía. Conocida en el mundo digital bajo el seudónimo EMME, esta mujer comparte su experiencia como creadora de contenido erótico en plataformas digitales. Su historia es de autodescubrimiento, resiliencia y lucha económica, en la cual la necesidad inicial se transforma en una carrera única y reveladora.

“Empecé a vender porque mi trabajo principal no me da mucha plata, me separé y quedé con muchas deudas», relata la joven quién cuenta que se metió en este mundillo a través de una amiga ya vendía contenido. «Me dijo que yo daba con el perfil. No estaba segura porque pensaba que la hegemonía era lo que se vendía, pero probé y me fue muy bien. Terminé agarrándole el gusto a un ingreso extra”, afirmó.

Comenzó con fotografías en ropa interior, manteniendo un nivel de desnudez mínimo. Con el tiempo y la creciente aceptación de su audiencia, se sintió más cómoda experimentando con contenido más explícito. Esta evolución incluyó la transición de fotos a videos, los cuales encontró más fáciles de producir en términos de tiempo. Cada nuevo paso fue un proceso de aprendizaje y adaptación, desde encontrar los mejores ángulos y luces hasta comprender las preferencias de su audiencia.

“Al principio comencé vendiendo más contenido erótico, en ropa interior, no mostrando tanto, cuidando los enfoques. Después fue mutando a contenido más explícito y experimentando con cosas nuevas, al principio solo fotos y después videos que de hecho son más fáciles de hacer”, cuenta EME.

La realizadora pidió que se le resguarde la identidad. No porque deseara esconder su trabajo, sino por el estigma que recae sobre quienes optan por facturar con la propia sexualidad.

A pesar del estigma social asociado con la venta de contenido erótico, EMME enfatiza una clara diferencia entre su trabajo y la prostitución tradicional. Para ella, la autonomía sobre su cuerpo y la capacidad de decidir cómo y cuándo trabaja son cruciales. La venta de contenido erótico digital le permite operar desde la seguridad y comodidad de su hogar, evitando los riesgos asociados con las interacciones físicas. Esta separación entre la vida privada y profesional es fundamental para su bienestar emocional y físico.

Onlyfans es quizás la más conocida a nivel internacional, Eme publica su contenido en la Plataforma online Cafesito y vía Whatsapp con los contactos que generó en la plataforma online. Estas redes sociales pagas permiten mostrar realizaciones audiovisuales caseras (otras no tanto) para venderse, a cambio de una comisión.

Si bien comenzó a incursionar con el contenido erótico en «la página azul», la creadora de contenido identificó que se necesita más tiempo y que tiene más retenciones monetarias en formas de comisión.

“Te promocionas por Instagram, yo le digo la ‘puticuenta’ (se ríe), que es un perfil para vender contenido. Buscas dos o tres perfiles de vendedoras, le robas los seguidores, te empiezan a seguir, subís historias, publicaciones y ahí van conociendo tu material” indicó Eme.

“Últimamente está siendo más difícil a comparación de los últimos meses, pero sigue siendo redituable la gente sigue comprando contenido bastante seguido. Antes era más redituable pero hay chicas que no son constantes con la venta, las que somos más constantes tenemos una clientela más fija y un ingreso fijo por ello” agregó la creadora de contenido sexual digital.

La crisis económica del país, la inflación creciente y los salarios precarizados, son algunas de las razones por las que más mujeres y personas disidentes eligen la creación de contenido erótico-sexual como una salida laboral.

“La situación económica del país no da para más, los trabajos pagan muy poco, se necesita un extra. Siendo mujer en este sistema quizás es muy fácil, pero es un trabajo y tenés que lidiar con un montón de cosas. Pero es una salida si no contas con mucho tiempo, yo creo que la sociedad no orilla un poco a esto” expresó Eme.

Uno de los aspectos menos conocidos de su trabajo es la relación que establece con sus clientes. EMME ha notado que muchos de sus seguidores buscan una conexión más allá del contenido explícito. Estas relaciones a menudo incluyen charlas y una conexión emocional, proporcionando un sentido de compañía y apoyo mutuo. Muchos de sus clientes son personas con discapacidades motoras o aquellos que tienen dificultades para relacionarse de manera convencional. Para ellos, EMME representa una figura más real y accesible, una alternativa más cálida y personalizada a la pornografía convencional.

EMME reconoce los riesgos inherentes a su profesión, como la posibilidad de filtraciones de contenido. Sin embargo, se siente segura en su entorno digital, donde puede controlar mejor su exposición y mantener su privacidad. Esta confianza en la protección de su intimidad es fundamental para su tranquilidad y para mantener un balance saludable entre su vida personal y profesional.

“Para mi la diferencia reside en la fantasía de ser la chica de al lado, en ser una persona común. Es como más alcanzable, más personalizado. La mayoría de mis clientes son gente con discapacidad motora o gente que tiene problemas para vincularse, entonces les parece más real y no tan frío como mirar contenido pornográfico”.

A lo largo de su carrera, EMME ha recibido peticiones inusuales de sus clientes. Desde solicitudes de contenido con ropa interior de «abuelita» hasta propuestas para grabar videos en situaciones escatológicas, ha visto de todo. Aunque algunas peticiones pueden ser extrañas, EMME se siente cómoda rechazando aquellas que no le parecen aceptables.

“Me han pedido cosas raras pero nada que yo no haya querido hacer. Bah sí tengo límites, una vez me pidieron algo raro, me pidieron algo relacionado con lo escatológico y no quise hacerlo” agregó la generadora de contenido erótico neuquina.

Estas experiencias le han permitido entender mejor las diversas fantasías y deseos de sus clientes, manteniendo siempre un equilibrio entre satisfacer sus demandas y preservar su propia comodidad y seguridad.

“Con algunos clientes fijos se genera un vínculo y la verdad que son todos muy respetuosos, porque cuando hay una falta de respeto no se le vende más contenido. Yo bloqueo a los usuarios que me parecen que no y listo”.

Hay un debate sobre las creadoras de contenido erótico digital si son lo mismo que trabajadoras sexuales, ya que su fuerza de trabajo reside en la sexualidad de su cuerpo.

El hecho de que el trabajo se base en la comercialización de la sexualidad implica un equilibrio para preservar el disfrute personal pero a la vez garantizar la fuente de trabajo. ¿Cómo se busca ese equilibrio?

En un mundo digital donde la intimidad y la economía se entrelazan de manera única, EMME representa una nueva generación de trabajadoras que desafían estereotipos y redefinen el significado del trabajo en la era moderna. Su historia revela un panorama complejo y matizado, donde la autonomía y el respeto por la privacidad juegan roles fundamentales. A través de su experiencia, EMME muestra que la venta de contenido erótico puede ser una forma empoderada de enfrentar los desafíos económicos y personales, manteniendo siempre un firme control sobre su propio destino.

“Actualmente estoy vendiendo muy poco, hago un pack por mes y listo. Cuando empecé vi todo el dinero que había y hacía mucho, mucho contenido. Entonces voy poniéndole un límite a la cantidad de contenido que hago y haciendo videos todavía más fáciles porque lleva mucho tiempo fotografiarme”.

En cuanto a los cambios que haya percibido respecto a su propia sexualidad, una vez que comenzó a vender contenido erótico, Eme respondió “Si cambió un montón, la masturbación se vuelve un negocio y dejas de disfrutarlo. Dejas de hacerlo porque vos querés y eso está raro. Lo mismo cuando te grabas con otra persona, no estás totalmente ahí, estás pensando en los ángulos, las luces, el enfoque. Entonces hay que buscar un balance, poner un límite para tener disfrute personal”.

 

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