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La historia de Juan, una de las 170 personas que viven en la calle en Neuquén

Félix y Juan, son el reflejo de las personas que no tienen vivienda en Neuquén capital. Juan pide trabajar en una chacra para pasar el invierno. Félix necesita un medicamento para vivir pero no se consigue. Muchas personas llegan a Neuquén capital en búsqueda de un futuro mejor, de un trabajo que le permita progresar […]

Félix y Juan, son el reflejo de las personas que no tienen vivienda en Neuquén capital. Juan pide trabajar en una chacra para pasar el invierno. Félix necesita un medicamento para vivir pero no se consigue.

Muchas personas llegan a Neuquén capital en búsqueda de un futuro mejor, de un trabajo que le permita progresar y obtener más oportunidades para su vida, sin embargo la realidad se puede tornar más compleja. Actualmente hay 170 personas que viven en situación de calle en la ciudad de Neuquén, algunas habitan las calles durante el día y se trasladan al refugio Cura Brochero para pasar la noche, otras deciden pasar las noches en plazas y calles. Esa es la situación de Juan y Félix.

Juan trabajaba como puestero en Loncopué y a partir de un contacto con un señor que le ofreció trabajo en la capital, viajó y trabajó con él con una solución habitacional hasta septiembre del 2023. Juan es jubilado, tuvo un ACV el año pasado y desde septiembre del año pasado se encuentra en situación de calle.

“Pero me gustaría que la sociedad nos de una mano porque somos 8 compañeros y tenemos ganas de trabajar en el sentido de trabajar en las chacras. Yo trabajé en las chacras, sé podar, sé cosechar, manejar tractor, arar, todo el trabajo de chacra. Yo pensaba en que podía conseguir un trabajo en la chacra para conseguir un techo, porque la situación en la que estamos no da más” expresó Juan.

Juan expresó que tiene conocimientos de albañilería y que tiene experiencia en levantar paredes y rasar.

 

“Acá vienen cristianos, evangélicos, hablan mucho de Dios pero la verdad, yo hace muchos años iba a la iglesia pero no es así. No se acercó nadie acá, yo una vez me acerqué a acción social y al final es lo mismo que nada. Fui al Cura Brochero y tampoco. Siento la maldad porque mirá que no va a haber una iglesia, un techo, un galpón para que podamos estar y nos pongan a trabajar, si nosotros trabajamos, no somos vagos”, indicó Juan.

Juan está instalado junto a otras ocho personas detrás del Museo de Bellas Artes, en el parque Central.

“Lo que más siento al vivir en la calle es mi edad, tengo 58 años. Los pibes salen todos los días a laburar, los que hacen malabares, venden bolsas, medias pero hacen su laburo. Ganan su plata, no todo es pedir y pedir para que la gente los mantengan. Estar en la calle no significa ser un delincuente”, indicó Juan.

Félix es otra persona que vive en situación de calle, específicamente entre las calles Colón y Belgrano. Busca su sustento a través de la venta de pañuelo y otras veces lava los vidrios de los autos que pasan por allí. Vivió mucho tiempo en Golondrinas, un barrio de la localidad de El Bolsón pero a partir de sufrir problemas de salud, se instaló en Neuquén.

“Yo cuando viví a los pies del Piltriquitrón, lo que me pasó es que no me podía sostener. Cuando entro en coma y después de la diálisis, pierdo 30 kilos y tuve que volver a aprender a caminar y en la pandemia necesitaba vacunas, me puse las vacunas pero en Río Negro pasaron cosas con la salud y me vine a Neuquén. La litroprocetina que es lo que yo necesito realmente para vivir no existe, no hay”, expresó Félix.

Féliz se mostró agradecido por la vocación de una doctora del Hospital Castro Rendón que se acerca hasta él para atenderlo y realizar un seguimiento de su estado de salud.

“Si me da miedo vivir en la calle? Realmente cuando vos pasas por todas esas cuestiones traumáticas, el miedo empieza a desaparecer. No le tengo miedo a la muerte y eso es lo peor y lo mejor que me puede pasar”, concluyó Félix.

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